¿Puedes Alzar tu Vista a Dios?

16. abril 2009

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Cuenta una anécdota que un individuo tenía intención de robar frutos en una huerta.  Había llevado con él a su hijita, la instaló sobre el muro y le recomendó que le advirtiera si venía alguien.  Después de un rato, levantando la cabeza él le preguntó:

            -Juanita, ¿no viene nadie?

            -¡Nadie, papá!

            -¿Miraste bien a ambos lados de la ruta?

            -¡Sí, papá

            -¿Y detrás de ti, en el campo?

            -Sí, pero…

            -¿Pero qué?

            -Hay un lugar al que no me atrevo a mirar.

            -¿Dónde?  ¡Te he dicho que miraras a todas partes!

            -Allá arriba, al cielo, papá; allí ¿no nos ve Dios?

El hombre quedó tan sorprendido que se detuvo, bajó a la niña del muro y regresó a su casa.

            A Dios no le podemos ocultar nada.  No importa todo lo que podamos ocultar a las miradas de los demás, nuestro Dios lo sabe todo, y cuando tenemos mala conciencia no podemos sostener Su mirada, ni alzar nuestra vista a Él.

            No permitas que algo de este mundo, por más valioso o necesario que te parezca, te impida alzar la vista a Dios. Necesitamos mirarlo para vivir a Su semejanza.  Él es nuestro ideal y contemplándole es como único podremos reflejar Su vida en la nuestra, despojándonos de todo lo que nos conduzca al mal.

            “Mirad a Mí y sed salvos todos los términos de la tierra”  Isaías 45:22

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Lo Que el Cáncer no Puede Hacer

5. abril 2009

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El escritor Constancio C. Vigil dijo con mucha sabiduría:  “La vida está sembrada de dolores y ninguno se libra de cosecharlos.  Las adversidades y las penas existen en todos los estados, en todas las condiciones y en todas las edades.

Los más dichosos del mundo no son los que carecen de aflicciones, sino los que mejor saben aprovecharlas.  Es, pues, de suma importancia poseer esta ciencia, adelantar en este arte.  Nadie vive sin sufrir.  Lo esencial es aprender a sufrir cristianamente.”

Hablé hace unos días con una prima mía, porque oí decir que le habían diagnosticado cáncer.  Pensé que iba a estar preocupada porque ella tiene otras enfermedades también difíciles.  Pero Dios le ha dado una gracia especial para “sufrir cristianamente”, y no sé si llamarle “sufrir”, porque aunque parezca increíble, está llena de gozo. 

Encontré estos versos de un autor anónimo que son muy apropiados y verdaderos.  Se los dedico con mucho amor a Dorcas, mi prima y a todos los que estén pasando por cualquier tipo de enfermedad o situación difícil.  No sólo el cáncer, sino todas las enfermedades y todas las adversidades están limitadas porque no pueden tocar nuestro espíritu si nos mantenemos confiando en Dios.

 

El cáncer está tan limitado…

No puede invalidar el  amor
No puede destruir la esperanza
No puede corroer la fe
No puede destruir la paz
No puede  matar la amistad
No puede  coartar los recuerdos
No puede  acallar el valor
No puede invadir el alma
No puede robar la vida eterna
No puede conquistar el espíritu.

 
Si una enfermedad incurable ha invadido tu vida, no permitas que toque tu espíritu
Tu cuerpo puede ser severamente afligido y puede que tengas una gran lucha. Pero si
sigues confiando en el amor de Dios, tu espíritu seguirá siendo fuerte.

¿Por qué tengo que llevar este dolor? –Puedes preguntarme- 

-No puedo contestarte.  Sólo sé que mi Señor hace todas las cosas bien.
Por eso confío en Él, mi todo en todo. Él te sostendrá a través de todo lo que tengas que atravesar.

 

 

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De Nuestro Anecdotario…

5. abril 2009

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Una rápida respuesta

Un pobre anciano necesitaba unas gafas y no podia comprarlas.  Entonces decidió pedirlas a Dios en oración.

         Yendo cierto día por la calle, al caer la tarde, chocó con un caballero que le dijo muy molesto:

         -¿Es que Usted no ve por donde camina?

         -Apenas, señor… y perdóneme.  Es que necesito unas gafas, pero no puedo comprarlas –contestó el anciano, como hablando consigo mismo.

         El caballero, tomándole por el brazo, le dijo:

         -¿De veras?  Pues ahora mismo acabo de oír la voz de Dios ordenándome que vayamos los dos a comprar unas.

        

 

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De Nuestro Anecdotario…

4. abril 2009

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El susurro más leve …

           Una niñita dijo a su papá:

          -Yo deseo que tú, de mi parte, le digas algo a Dios, algo que ardientemente le deseo decir.  Mi voz es tan débil, que seguramente El no me podrá oír allá en el cielo.  Pero tú tienes una voz tan fuerte, una voz de hombre grande y seguramente a ti te oirá.

          El padre, cariñosamente tomó a la pequeña en sus brazos y con suma ternura le dijo: 

-Aunque Dios estuviese rodeado de todos sus santos ángeles y éstos estuvieran cantando uno de sus más bellos y dulces cantos que jamás se hubiese entonado antes en el cielo.  El les diría…

-¡Silencio!  ¡Silencio!  ¡Allá lejos, en la tierra, hay una niñita que desea susurrar algo en mi oído…!

 

 

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ORA, PARA QUE PUEDAS ORAR MÁS

2. abril 2009

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Cuando estamos un rato con Dios, cuando podemos ver y sentir algo de la gloria que hemos de heredar, siendo ungidos con óleo santo.  Cuando hemos podido probar de la leche y la miel de la tierra prometida… Entonces somos diferentes, nuestra disposición se torna suave y tierna. No hay asperezas. La conversación santa y dulce… Nos sentimos inclinados a perdonar como hemos sido perdonados, y a amar como hemos sido amados… Y no hay nada que pueda hacernos perder el gozo de la salvación.

          Si tú entendieras lo que significa la presencia divina, orarías siempre.  Irías todos los días a hablar con Dios “como dos amigos comprometidos en la misma empresa común de la santificación.  Él es el socio capitalista, que además te asesora, te ayuda y te esclarece las dudas.  Y tú el socio que ejecuta el trabajo con buena voluntad, amor y sacrificio”.

          Ora para que puedas orar más.  Pide que puedas hacerlo de la manera adecuada, no exigiendo que se realicen tus planes.  Sino pidiendo luz y fortaleza para cumplir la santa voluntad de Dios.  Para que seas un instrumento que El pueda usar para ejecutar sus designios y para ponerte incondicionalmente a Su servicio.

          Entonces sentirás que tu vida tiene sentido, no le tendrás miedo a la obra sutil del enemigo de las almas.  Sus ataques no podrán robarte el gozo o amargar tu carácter.  Te sentirás invencible y… ¿qué importa que los demás no lo comprendan?  Tú sabes que estás en dulce armonía con tu Salvador.

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Refugio en la Tormenta

1. abril 2009

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Hay distintos tipos de tormentas. Están las tempestades de la atmósfera, las que traen mucha lluvia con fuertes ráfagas de viento.  Las hay acompañadas de descargas eléctricas y también de nieve y granizo.  Y cuando hablamos de tormentas en el sentido figurado nos referimos a adversidades, ráfagas de dificultades que llegan a veces una tras otra, sin darnos tregua.  Enfermedades, problemas financieros, hijos desobedientes, hombres impíos y deshonestos que tratan de hacernos mal…

         Para resguardarnos de las tormentas del ambiente tratamos de tener una casa resistente, y aun así a veces la tempestad es tan fuerte que destruye hasta los cimientos.  Pero en la adversidad, cuando llegan las borrascas que amenazan con destruir la fe, la paz, la familia o ¡hasta el alma!  ¿Adónde refugiarnos? 

         Cuando nuestra vida está escondida con Cristo en Dios nada nos puede destruir.  Por eso el Salmista dijo:  “¡Dichoso el hombre que confiará en Él!”.  Y en otra ocasión cuando hablaba de sus tremendas luchas contra los que trataban de hacerle daño:  “Si no me ayudara Jehová, presto morará mi alma en el silencio,  pero Él ha sido mi refugio, y mi Dios por Roca de mi confianza”.

         Si entendiéramos que solamente en Dios está nuestra salvación. Y si hiciéramos un hábito de ir a Él cada mañana en oración, antes de enfrentarnos a la lucha del día, estaríamos protegidos y seríamos fuertes para enfrentar cualquier tipo de vendaval que se nos presente. El poeta lo descubrió, e inspirado en esa hermosa experiencia lo expresó así:

         “Me encontré con mi Dios esta mañana,

Cuando el día empezaba a despuntar.

Su presencia fue como un sol naciente,

Y en mi pecho alumbró gloriosa paz.

Todo el día sentí Su compañía

Todo el día a mi lado siempre fue.

Y mi barca cruzó tranquilamente

Entre el oleaje de agitado mar.

Otras barcas sufrieron los estragos

Y muchas casi vimos zozobrar.

Mas, los vientos que a ellas azotaban

A nosotros soplaban calma y paz”.

Esta gracia divina la reciben los que se refugian en el Creador.  “Sigue pues, tranquilo tu navegación, aunque se rompa el mástil.  Dios que es tu guía, no se olvidará de ti”.

 

 

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Hacia el Eterno Hogar

24. marzo 2009

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          Cuando yo era niña le tenía mucho miedo a la muerte, tanto que cualquier conversación referente a ella me causaba verdadera inquietud.  Poco a poco fue desapareciendo aquella angustia y en el transcurso de la enfermedad de mi padre antes de morir, comencé a ver la muerte de una manera completamente diferente.  Yo vi cómo su cuerpo se fue desgastando y fue perdiendo el uso de sus facultades… pero su espíritu ganaba en fortaleza, y su alma estaba –como dijera alguien- “como viajero que ansía ver el hogar a la vuelta del camino”. 

          Así me ha tocado ver de cerca a otros fieles que han partido y he visto ese mismo cambio en ellos.  Un cambio que me hace pensar en el milagro de la metamorfosis.  Vemos el cuerpo muerto del gusano, en tanto que una linda mariposa sale a volar por el espacio radiante de belleza.  Cuando el alma sale de su cuerpo sólo deberíamos ver, no la angustia de la muerte, sino la maravillosa transformación a una vida mejor.

          Me gusta mucho este himno:

          “Anhelo en las regias mansiones morar

          Do reina mi Salvador

          Escucho los ecos de un dulce cantar

          De triunfo y de gran loor

          A mi Supremo Rey

          Alegre cantaré

          Mis ojos han de ver

          La Playa celestial

          Feliz y salvo soy

          Y caminando voy

          Con júbilo a mi eterno hogar”.

Tengo muchos y muy gratos recuerdos de la vida de mi padre.  Una vida fiel saturada de convicción y de fe.  Me dejó el mejor de los legados, la seguridad de encontrarme con él nuevamente en el hogar eterno, en las mansiones que Jesucristo,  nuestro amado Salvador, fue a preparar para los que acepten Su dádiva de gracia.

Sé que nuestra querida Mercedes y sus hermanos han recibido esa misma herencia de su madre que acaba de partir.  El corazón llora, pero la fe nos llena de regocijo.  El gozo del conocimiento alivia el dolor y sólo nos resta permanecer firmes al lado del Señor, guardando Su palabra para que nuestro destino final sea como el de ellos: Hacia El Eterno Hogar.

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La Contaminación Más Peligrosa

15. marzo 2009

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Hace Muchos años que se viene hablando de la contaminación del ambiente.  Los científicos opinan que es uno de los problemas más serios que afectan a nuestro mundo, pues a medida que aumenta el poder del hombre sobre la naturaleza, el ambiente que lo rodea se deteriora cada vez más.  Se dice que el planeta ha cambiado la estructura natural de su atmósfera en estos últimos años, más que en todo el tiempo que tiene de existencia.  Así es que uno de los retos más importantes a los que se enfrenta la humanidad, -según ellos- es la conservación del ambiente.

Actualmente hay entidades que se dedican a informarnos acerca de cómo cuidar el ambiente y llegan a hacer grandes sacrificios negándose a vivir una vida más cómoda y fácil, para cuidar este planeta en que vivimos.

Pero los cristianos sabemos que el hombre, por más que intente cuidar del planeta, no podrá aplazar el cumplimiento de la profecía, y que un día todo esto perecerá.  La preocupación nuestra debe ser por la de una contaminación aun más temible, a la que la mayoría no le presta atención y es la contaminación de la mente y el espíritu.  La contaminación del ambiente nos podría llevar a la muerte física.  Pero la otra, nos llevaría a la muerte espiritual, y eso tendría consecuencias eternas.

¡Qué horror nos causa pensar que alguien pueda manosear el cuerpo de nuestros hijos!  ¿Y qué de sus mentes?  Están expuestas a diario al más terrible contagio moral de todos los tiempos, y lo más preocupante es que no tienen que salir fuera de sus hogares para contaminarse.

Conociendo la situación del mundo actual, en donde a lo malo se llama bueno y natural, creo que el reto más difícil al que nos enfrentamos es conservar nuestra mente libre de corrupción.    ¿Cómo librarnos de la contaminación moral?  Desde hace miles y miles de años el Salmista encontró una fórmula, que aún hoy no ha perdido actualidad. “Crea en mí, ¡oh Dios!, un corazón limpio”. 

Una de las cosas más importantes que debemos hacer es proteger nuestra mente para nuestro propio bien, el de nuestra familia y todo nuestro entorno.  Limpiemos la atmósfera que nos rodea hablando de lo bueno: “Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación…”  No deshonremos a Dios mirando cosas que contaminen nuestro hogar, “Aparta mis ojos, que no vean la vanidad”.

Una defensa poderosa para mantenernos libres de contaminación es la lectura de la Palabra de Dios. “Las cuales –decía Pablo a Timoteo- te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús”.

Y el mismo Apóstol nos da la clave para mantener la mente limpia, libre de contaminación: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre.  Si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad”.

 

 

Misionero, trabaja con amor…

11. marzo 2009

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«El trabajo es el amor hecho visible.  Si tú no puedes trabajar con amor, sino solamente con disgusto; sería mejor que dejaras tu trabajo y te sentaras a la puerta del templo a tomar limosnas de los que trabajan con gozo».
¡Qué hermoso es poder trabajar con gozo!  Con un rostro sonriente y una alegre disposición.  Tener los ojos dispuestos para ver la necesidad, y los oídos atentos para escuchar.  Dios ama a los hombres y mujeres fieles que dan su tiempo y su amor con alegría de corazón.
El verdadero misionero mantiene la expresión animada a medida que el trabajo avanza, el sol calienta la espalda y la fatiga se hace sentir.  Goza de la serenidad que calma los nervios cuando la situación es difícil, porque tiene fe.  Posee la suave voz que alivia la fatiga y levanta el ánimo. Los ojos que descubren dónde está la necesidad.          Los oídos que escuchan pacientemente hasta que el corazón se alivie.  La garganta que se reseca a fuerza de hablar explicando la Santa Palabra.  Las manos dispuestas para construir, limpiar, preparar alimentos y ayudar.  La disposición de ir adonde esté la necesidad.
Cuando veas todo eso en alguien, dí: ¡Ese sí es un misionero!  Entonces ve y has tú lo mismo velando como quien ha de dar cuenta de las almas de los hombres.  Aprovecha, gustoso, la oportunidad que Dios te da de trabajar con El en Su viña.

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Cambio Generado por el Poder de Dios

26. febrero 2009

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Jonathan Mondéjar es un joven cristiano.  Su maestra le pidió que escribiera un ensayo con una lista de palabras que le dio.  Este es su trabajo que fue calificado con una A+
-Por Jonathan Mondéjar

Todos los humanos tenemos necesidad urgente de un cambio.  Nuestras vidas están contaminadas por los deseos humanos, a los que el enemigo de nuestras almas trata de tenernos cautivos.  Estos apetitos carnales amenazan nuestra vida espiritual y no nos dejan vivir una vida armoniosa, con un corazón ferviente que anhele las cosas del espíritu.  Por mi experiencia personal yo puedo decir que el diablo trabaja día a día para mantener nuestras mentes corrompidas pensando sólo en vanidades y deseos mundanos.

Estas vacaciones pasadas fueron para mí algo maravilloso, ya que pude sentir la gloria de Dios.  El me concedió la grandiosa oportunidad de participar de la última de tres conferencias regionales que dio nuestra Iglesia.  Esta Conferencia se llamó La Conferencia del Espíritu Santo.  Nosotros creemos firmemente en la santa Trinidad, Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. 

Yo asistí a esta extraordinaria Conferencia con el propósito de lograr que el Espíritu Santo me fortaleciera, pues yo sabía que Dios me iba a visitar de una manera especial y que iba a ser regenerado a través del toque del Espíritu Santo.  Mi vida estaba llena de excusas, así que necesitaba un cambio positivo, que es lo que Dios está demandando de sus hijos.  El pide de nosotros que seamos más responsables y que nos comprometamos más en la iglesia.  Yo entendí que si le doy toda mi vida a Dios, El me va a usar de una manera especial, cosa que sólo se puede lograr por Su gran poder.

Dios ha conquistado mi corazón con su gloria majestuosa y auténtica comprometiéndome a ser mejor cristiano.  Estoy maravillado, lleno de temor y respeto por todo lo que El ha hecho por mí y por todo lo que va a seguir haciendo no sólo por mí, sino por todos los que se sometan a su voluntad.

Yo sé que Dios un día me va a bendecir con la presencia de su santo Espíritu.  Lo va a poner en mi corazón para guiarme y hacerme fuerte.  A través de todas las experiencias angustiosas que he pasado, El ha sido el que me ha consolado.  Yo lo amo y sé que solamente por Su gran poder he sido transformado.

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