“Conforme A La Fe Murieron…” (Hebreos 11:13)

18. abril 2009

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En estos últimos meses hemos sufrido la pérdida de algunos hermanos muy queridos.  Y es verdad que duele saber que no los vamos a ver más aquí entre nosotros.  Pero qué satisfacción sentimos cuando entendemos que murieron en la fe gloriosa de los hijos de Dios.

Cuando el apóstol Pablo menciona por sus nombres, en el capítulo 11 de Hebreos, a los héroes de la fe, coloca sobre ellos el epitafio más hermoso que se haya escrito:

“Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas y saludándolas y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra”.

            A veces nos preguntamos por qué los santos tienen que sufrir tan duras enfermedades para morir.  Pero la realidad es que no importa la forma cómo muere un hijo de Dios.  Si es ya un anciano, o si de manera violenta y cruel como murieron los santos del tiempo bíblico.  O si de una larga y penosa enfermedad…  Lo que importa, lo que es digno de recordar y lo que nos consuela es que murieron “Conforme a la Fe”.

            Vivieron por fe, la fe era su consuelo.  Se dejaban guiar por la fe.  Se sentían motivados por la fe y se apoyaban en la fe.  Y con esa gracia espiritual murieron.  Nunca se apoyaron en la carne o en sus propios logros, sino en la gloriosa fe, conociendo que es tan precioso morir como vivir por ella.

            Por la fe creyeron las promesas y estaban seguros de que sus pecados habían sido perdonados, que habían sido aceptados por Dios.  Disfrutaron de Su amor, descansaron en Su fidelidad.  Pusieron la mirada en el futuro con fe, afirmando que la venida del Salvador estaba cerca, seguros de que se levantarían de sus tumbas para verlo en el esplendor de su segundo advenimiento.

            Querido amigo, si hoy sufres una prueba de fe, recuerda que ese camino angustioso no es exclusivo de estos tiempos del fin, sino que fue transitado por hombres santos a quienes se les dio el calificativo de héroes de la fe.  Hombres y mujeres que se sentían dichosos de que el Señor los considerara dignos de sufrir los padecimientos del Autor y Consumador de la fe, Jesucristo, para juntamente con El ser levantados a una vida eterna y feliz.  Pidamos siempre en nuestras oraciones que Dios nos conceda morir Conforme a la Fe.

 

 

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros

Lo Que el Cáncer no Puede Hacer

5. abril 2009

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El escritor Constancio C. Vigil dijo con mucha sabiduría:  “La vida está sembrada de dolores y ninguno se libra de cosecharlos.  Las adversidades y las penas existen en todos los estados, en todas las condiciones y en todas las edades.

Los más dichosos del mundo no son los que carecen de aflicciones, sino los que mejor saben aprovecharlas.  Es, pues, de suma importancia poseer esta ciencia, adelantar en este arte.  Nadie vive sin sufrir.  Lo esencial es aprender a sufrir cristianamente.”

Hablé hace unos días con una prima mía, porque oí decir que le habían diagnosticado cáncer.  Pensé que iba a estar preocupada porque ella tiene otras enfermedades también difíciles.  Pero Dios le ha dado una gracia especial para “sufrir cristianamente”, y no sé si llamarle “sufrir”, porque aunque parezca increíble, está llena de gozo. 

Encontré estos versos de un autor anónimo que son muy apropiados y verdaderos.  Se los dedico con mucho amor a Dorcas, mi prima y a todos los que estén pasando por cualquier tipo de enfermedad o situación difícil.  No sólo el cáncer, sino todas las enfermedades y todas las adversidades están limitadas porque no pueden tocar nuestro espíritu si nos mantenemos confiando en Dios.

 

El cáncer está tan limitado…

No puede invalidar el  amor
No puede destruir la esperanza
No puede corroer la fe
No puede destruir la paz
No puede  matar la amistad
No puede  coartar los recuerdos
No puede  acallar el valor
No puede invadir el alma
No puede robar la vida eterna
No puede conquistar el espíritu.

 
Si una enfermedad incurable ha invadido tu vida, no permitas que toque tu espíritu
Tu cuerpo puede ser severamente afligido y puede que tengas una gran lucha. Pero si
sigues confiando en el amor de Dios, tu espíritu seguirá siendo fuerte.

¿Por qué tengo que llevar este dolor? –Puedes preguntarme- 

-No puedo contestarte.  Sólo sé que mi Señor hace todas las cosas bien.
Por eso confío en Él, mi todo en todo. Él te sostendrá a través de todo lo que tengas que atravesar.

 

 

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros

La Contaminación Más Peligrosa

15. marzo 2009

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Hace Muchos años que se viene hablando de la contaminación del ambiente.  Los científicos opinan que es uno de los problemas más serios que afectan a nuestro mundo, pues a medida que aumenta el poder del hombre sobre la naturaleza, el ambiente que lo rodea se deteriora cada vez más.  Se dice que el planeta ha cambiado la estructura natural de su atmósfera en estos últimos años, más que en todo el tiempo que tiene de existencia.  Así es que uno de los retos más importantes a los que se enfrenta la humanidad, -según ellos- es la conservación del ambiente.

Actualmente hay entidades que se dedican a informarnos acerca de cómo cuidar el ambiente y llegan a hacer grandes sacrificios negándose a vivir una vida más cómoda y fácil, para cuidar este planeta en que vivimos.

Pero los cristianos sabemos que el hombre, por más que intente cuidar del planeta, no podrá aplazar el cumplimiento de la profecía, y que un día todo esto perecerá.  La preocupación nuestra debe ser por la de una contaminación aun más temible, a la que la mayoría no le presta atención y es la contaminación de la mente y el espíritu.  La contaminación del ambiente nos podría llevar a la muerte física.  Pero la otra, nos llevaría a la muerte espiritual, y eso tendría consecuencias eternas.

¡Qué horror nos causa pensar que alguien pueda manosear el cuerpo de nuestros hijos!  ¿Y qué de sus mentes?  Están expuestas a diario al más terrible contagio moral de todos los tiempos, y lo más preocupante es que no tienen que salir fuera de sus hogares para contaminarse.

Conociendo la situación del mundo actual, en donde a lo malo se llama bueno y natural, creo que el reto más difícil al que nos enfrentamos es conservar nuestra mente libre de corrupción.    ¿Cómo librarnos de la contaminación moral?  Desde hace miles y miles de años el Salmista encontró una fórmula, que aún hoy no ha perdido actualidad. “Crea en mí, ¡oh Dios!, un corazón limpio”. 

Una de las cosas más importantes que debemos hacer es proteger nuestra mente para nuestro propio bien, el de nuestra familia y todo nuestro entorno.  Limpiemos la atmósfera que nos rodea hablando de lo bueno: “Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación…”  No deshonremos a Dios mirando cosas que contaminen nuestro hogar, “Aparta mis ojos, que no vean la vanidad”.

Una defensa poderosa para mantenernos libres de contaminación es la lectura de la Palabra de Dios. “Las cuales –decía Pablo a Timoteo- te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús”.

Y el mismo Apóstol nos da la clave para mantener la mente limpia, libre de contaminación: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre.  Si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad”.

 

 

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros, Reflexiones

LA ORACION

19. enero 2009

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Si la gente conociera los beneficios de la oración, sin lugar a dudas hablarían con Dios más a menudo. Sólo que orar no es tan fácil porque es un ejercicio espiritual que nos lleva a la presencia de Dios.  La obra de Satanás es impedir que nos comuniquemos con nuestro Padre celestial.  De ahí que nos resulta tan difícil el hacerlo.

Sufrimos y nos preocupamos hasta que la situación toma dimensiones gigantescas, entonces decidimos que tenemos que orar, porque somos naturalmente llevados a la oración en tiempos de dificultades.  Como las aves buscan abrigo en los árboles, así el cristiano cuando está en angustias busca refugio en la oración.  La oración es un puerto de refugio, por eso, cuando la tormenta llega es inteligente navegar a ese puerto a toda vela.

¿Qué hace falta para poder orar?  Necesidad y confianza.  Cuando Pedro sintió que se hundía sólo dijo: ¡Señor sálvame!  Y fue suficiente.  Que sintamos la necesidad de clamar por ayuda y que lo hagamos con fe.  Inmediatamente que clamemos por ayuda la mano del Salvador se extenderá para socorrernos. 

Si estamos en aguas de aflicción, elevemos nuestras almas al Salvador y descansemos seguros de que el responderá.  Cuando nosotros no podemos por nuestros propios medios resolver la situación El sí puede, dejemos que Su poder obre en nosotros y todo estará bien.

Si tienes un testimonio de una oración contestada, compártelo con nosotros. Si tienes alguna petición para presentar a Dios y quieres que nos unamos a ti, déjanoslo saber y con gusto oraremos contigo.  Si no sabes cómo orar lee la oración que Jesucristo enseñó a sus discípulos que se encuentra en San Lucas el capítulo 11.

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LEVANTATE A CONQUISTAR

8. noviembre 2008

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-Amado Nervo

 

La conquista de almas es la conquista por excelencia.  Diariamente debes levantarte con el propósito de conquistar a todos aquellos de tus hermanos con quienes el destino te ponga en contacto.

A unos los conquistarás con tus palabras amables, a otros con tus miradas afectuosas, a los de más allá con tus servicios.  Sé un don Juan de almas.  Deja en cada una de las que encuentres una huella de luz.

Además de la íntima alegría de estas conquistas, podrás, merced a los que te quieren, hacer mucho bien.  El hombre que tiene amigos es todopoderoso para la caridad.  Lo que él no puede dar, por amor a él lo darán con placer los otros.  Lo que él no puede hacer, por amor a él otros lo harán sonriendo.

Multiplicará insensiblemente los dulces recursos y las fuerzas eficaces que le son necesarios, y podrá amar doblemente a los tristes y a los pobres.  Con su amor y con el amor de todos los corazones conquistados.

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros