ORA, PARA QUE PUEDAS ORAR MÁS

2. abril 2009

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Cuando estamos un rato con Dios, cuando podemos ver y sentir algo de la gloria que hemos de heredar, siendo ungidos con óleo santo.  Cuando hemos podido probar de la leche y la miel de la tierra prometida… Entonces somos diferentes, nuestra disposición se torna suave y tierna. No hay asperezas. La conversación santa y dulce… Nos sentimos inclinados a perdonar como hemos sido perdonados, y a amar como hemos sido amados… Y no hay nada que pueda hacernos perder el gozo de la salvación.

          Si tú entendieras lo que significa la presencia divina, orarías siempre.  Irías todos los días a hablar con Dios “como dos amigos comprometidos en la misma empresa común de la santificación.  Él es el socio capitalista, que además te asesora, te ayuda y te esclarece las dudas.  Y tú el socio que ejecuta el trabajo con buena voluntad, amor y sacrificio”.

          Ora para que puedas orar más.  Pide que puedas hacerlo de la manera adecuada, no exigiendo que se realicen tus planes.  Sino pidiendo luz y fortaleza para cumplir la santa voluntad de Dios.  Para que seas un instrumento que El pueda usar para ejecutar sus designios y para ponerte incondicionalmente a Su servicio.

          Entonces sentirás que tu vida tiene sentido, no le tendrás miedo a la obra sutil del enemigo de las almas.  Sus ataques no podrán robarte el gozo o amargar tu carácter.  Te sentirás invencible y… ¿qué importa que los demás no lo comprendan?  Tú sabes que estás en dulce armonía con tu Salvador.

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros