Me Maravilla Su Gracia

30. noviembre 2009

13 Comentarios

o_encabezamiento-cielo1

          ¿Quién es el que dice que no ve milagros?   Pues que venga y vea, porque la historia se repite: “¡Lázaro, ven fuera!” Y el que había sido muerto vivió…”    Y el buen Pastor una vez más dejó a las noventa y nueve y fue en busca de la oveja perdida “Y el que había sido perdido fue hallado”.  ¡Cuánto me Maravilla Su Gracia!

          Mi corazón rebosa de gratitud y se maravilla ante la gracia salvadora de Dios.  Una gracia que no solamente alcanza a los que se arrepienten, sino que conquista el corazón del hombre para que se arrepienta.  Una gracia poderosa para dar un nuevo corazón y llenarlo de fe. 

          Me maravilla Su gracia, cuando hace que el hombre que odia la santidad, llegue a amarla al grado de renunciar hasta a las cosas que para él eran de suma importancia. 

          Me maravilla esa gracia redentora que transforma el corazón arrancando de él las cosas que deshonran y ofenden a un a Dios infinitamente santo.   Esa gracia poderosa que constriñe al más duro corazón, a que se incline humillado ante Él.

          Esa gracia que planta la semilla de la vida en el alma muerta y la hace crecer y la fortalece para que pueda deshacerse de todas las ligaduras del pecado, perfeccionándola para Su gloria, y reconciliándola con Él.

          Esa obra maravillosa de la gracia de Dios la vimos una vez más entre nosotros, perdonando, restaurando, dando vida y consolando.  Estoy agradecida de Dios y mi alma le glorifica por esa maravillosa gracia que se derramó sobre sus hijos levantándolos allá en Houston.  Entre ellos Daniel Martínez, a quien el Espíritu Santo llenó con este precioso mensaje:

          “Tierra fértil, de preciosos y deleitosos frutos fuiste.  ¿Por qué tuviste que tornarte en tierra reseca y estéril?   Disfrutabas de mi lluvia y de mi fresco rocío.  Hoy traigo a ti la lluvia temprana y tardía.  Como Naamán, has oído el consejo y te has sumergido en el río de mi Espíritu para recibir el nuevo nacimiento que necesitabas con ansias.

          Como recién nacido aliméntate de la leche espiritual y serás apto para entrar en el reino de mi Padre.  Ese cambio que otros han notado en ti es la demanda de mi espíritu Solo así podrás escuchar la bienvenida que recibirán los justos.  Bien, buen siervo y fiel, entra en el gozo de tu Señor.  Amen”

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros