“¿Qué Pagaré a Jehová…?”

25. noviembre 2009

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 que-pagare Así dijo el Salmista, rebosando gratitud y acciones de gracias, en el Salmo 116.  “¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo?.   Te ofreceré sacrificio de alabanza, e invocaré Tu Nombre…”.  Y mencionaba las cosas por las cuales estaba agradecido:  “Porque ha oído mi voz y mis súplicas; porque ha inclinado a mí su oído…  

…Tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas y mis pies de resbalar…”. 

Otro año ha pasado con bendiciones y luchas; hemos tenido inquietudes, tribulaciones; también  gozos y penas.  Nuestro corazón está saturado de diversas experiencias, y así nos encontramos al celebrar la fiesta anual del Día de Acción de Gracias.

            Algunos rebosan gratitud, llenos de contentamiento; otros reflejan una sombra de gran dolor, por la pérdida de algún ser amado o de la salud.  No a todos se nos ha ofrecido la copa rebosante de la salud, el bienestar y la dulce paz.  Hay quienes están recluidos en el lecho del dolor; otros acosados por el terrible espectro del hambre y la pobreza.  Y muchos soportan el asalto feroz del enemigo de las almas que quiere quitarles el gozo de la salvación.

            A esos que sufren quiero recordarles que, aunque todo nos falte, Él nos ha salvado de la condenación eterna.  Nos ha dado Su santa Palabra.  Nos dio su único Hijo y Su Santo Espíritu, y pelea por nosotros como poderoso gigante.  Tenemos siempre razones sobradas para la acción de gracias.  “Tú que me has hecho ver muchas angustias y males, ¡volverás a darme vida!”  -dijo un gran hombre cuando estaba en lo más profundo del dolor y el abatimiento, porque tenía fe.

            ¿Con qué pagaremos a Jehová?  Si eres de los que han  recibido mucho de los bienes y de las misericordias de Dios, comparte generosamente con los menos afortunados.  Llena el aire de un dulce incienso de acción de gracias con tus ofrendas y con acciones de amor, para que de esa manera hermosa le digas a tu Dios:  “¡Estoy agradecido!”.  Únete al Salmista:  “A Jehová pagaré ahora mis votos delante de todo su pueblo, en los atrios de la casa de Jehová en medio de ti, Jerusalén,  ¡Aleluya!”

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros

¡Oh, Tu Fidelidad!

19. noviembre 2009

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oh_tu_fidelidad Cada hora, cada día y cada mes del año recibimos tantas bondades de Dios que estamos colmados de sus favores; saturados de Su inagotable misericordia.  Todo lo que somos, todo lo que tenemos y todo cuanto esperamos; todo depende de Él.  Y cada día vemos su benevolencia fluir como ríos de gracia sobre sus criaturas.
 
Hay estaciones cuando el sol nos regala sus rayos más brillantes, El Salmista, agradecido, decía:  “los collados se ciñen de alegría”.  “Los ríos se llenan de agua”.  La atmósfera se llena de frescura.  “Vístense los llanos de manadas y los valles se cubren de grano”.  “Tú coronas el año de Tus bienes…”  Así es la fidelidad de Dios, nos da Su amor  en cada cosa creada, en cada estación del año y en cada proceso por el que tenemos que pasar en nuestro camino hacia Él.  
 
 Dichosos lo que pueden ver Sus bondades.  Dichosos los que pueden abrir sus brazos para llenarlos de las bendiciones del cielo.  Dichosos los que pueden henchir sus labios de acciones de gracias…    

Afortunados también los que pueden contemplar, emocionados y agradecidos, al que llevó las marcas del sufrimiento en las manos, los pies, la espalda y el costado para reconciliarnos con Dios. Bienaventurados los que ven la gran misericordia de un Dios fiel que les recibe amoroso, por  los méritos de su Hijo, y teniendo “esta esperanza en Él se purifican como Él es limpio”.
 
Que nuestra voz de gratitud se eleve viva y ardiente como una llama, reconociendo la fidelidad de un Dios infinitamente bueno.  Y que una bendita tranquilidad llene nuestra alma descansando en las firmes promesas de un Dios inmutable y fiel.

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros

¡GRACIAS, CRISTO!

26. noviembre 2008

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            Por tu vida, por Tu muerte y por  Tu resurrección.

            Por enseñarnos cómo vivir y por darnos el ejemplo.

¡Gracias, Cristo!

Por darnos la oportunidad de ser agentes vivos que representan tu carácter ante el mundo.

Por enseñarnos a ser hijos obedientes.

Por demostrarnos en tu vida y en tu carácter cómo hacer las cosas que son justas y agradables a Dios.

Por venir a este mundo para ponerte al frente de esta humanidad caída para elevarla y santificarla por tu obediencia santa, demostrando que sí es posible obedecer los mandamientos del Padre.

Por darnos hombres elegidos para que ejemplifiquen en sus vidas la vida tuya.  ¡Gracias, Cristo!

Porque en Ti hallamos el ideal perfecto.  Porque viniste al mundo para revelar este ideal como el único y verdadero blanco de nuestros esfuerzos. 

Por mostrar con tu venida cómo debemos practicar en la tierra tus principios para vivir la vida del cielo.  ¡Gracias, Cristo!

Por cubrirnos con Tu gracia cuando por nuestros hechos merecíamos la muerte.

Porque no te negaste a llevar nuestras enfermedades y a sufrir nuestros dolores.

Porque descendiste hasta las más bajas profundidades de la humillación y el dolor para pagar nuestro rescate.

Porque destruiste al que tenía el imperio de la muerte para darnos la sublime esperanza de una vida perfecta, abundante y eterna.

Porque ninguna medida puede descubrir la profundidad de Tu amor…

¡Gracias, Cristo!

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros