¡Maravilloso Jesús!

29. marzo 2010

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Cuando hemos sentido muy pesada la carga, nos ha invitado:

“Deposítala sobre mí.  Yo te haré descansar”.

Cuando nos ha atormentado la duda, mostrándonos sus heridas ha tomado nuestra mano y la ha metido en Su costado… 

“No seas incrédulo, sino fiel”.

Cuando hemos fallado y todos nos acusan.  Él con una mirada de infinito amor…

“No te condeno –ha dicho- vete y no peques más”.

Cuando nos hemos estado hundiendo, ha alargado Su mano para sostenernos, interrogando… 

¿Por qué dudaste?

Cuando el alma nuestra ha estado hambrienta y sedienta, nos ha dado de Su pan y nos ha ofrecido de Su agua de vida:

“A todos los sedientos, venid a las aguas.  Venid, comprad, comed sin dinero y sin precio vino y leche”.

Cuando hemos tocado Su manto, ha salido de El virtud para sanarnos.

“Sea hecho contigo como quieres”

Cuando hemos llorado de arrepentimiento, nos ha llenado de consolación: 

“Tus pecados te son perdonados”.

Cuando nos hemos negado a nosotros mismos, para seguirle, ha prometido: 

“Voy a prepararte un lugar”.

Cuando hemos tenido estas experiencias con El, tenemos que exclamar:

¡Maravilloso Jesús!

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¡Tengo Un iPod!

25. febrero 2010

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iPod Queridos amigos del Rincón de Amistad,

Debo confesarles algo: ¡Tengo un iPod!

Me sacudí el polvo de los años y me dije: ¿Y por qué yo no? ¿Por pasadita de años? Recordé una expresión que se hizo famosa en nuestra familia desde que una de mis primas, al indicársele que estaba un poco pasada de peso, contestó con mucho orgullo: “¡Gorda, pero modernona!” Y yo pensé, O.k. esta vez la cosa es: “Vieja, pero ¡modernota!”

Cuando era joven pensaba que no podría vivir sin escuchar música. Todo el día lo pasaba oyendo himnos o música instrumental. Cuando tuve a mis hijos también desde recién nacidos les ponía a que escucharan música todo el día.

La vida se fue tornando más y más complicada al extremo que hasta el hecho de dejar lo que estaba haciendo para ir a encender el estéreo, era tomar mucho tiempo…

Traje a mis padres a vivir con nosotros, cuando ya viejos y enfermos no podían seguir solos. A mi papá le encantaba la música y se la ponía de vez en cuando y la disfrutábamos, pero ya mi padre no está y a mi mamá no le gusta escuchar nada que no sea silencio. Así es que, aunque en algunas ocasiones me rebelaba, y le “declaraba la guerra”, al final terminaba sin disfrutar nada de lo que oía y sus suspiros junto a mi sentido de culpabilidad me obligaron a rendirme. Entonces adiós música…

Unos días antes del 14 de febrero, mi esposo me preguntó:

-¿Qué quieres que te regale el día de los enamorados? Y no tuve que pensarlo, inmediatamente casi grité:

-No quiero ni flores ni bombones ¡quiero un iPod!

La culpa la tienen las amigas, que durante un viaje que dimos juntas me dieron la gran idea…

Ya mis hijos, que tienen los de ellos hace tiempo, sienten celos porque el mío tiene 1356 himnos, gracias a Milca y el querido sobrinito Jeffrey, que me los grabaron. Y gracias a Dunita que había escogido y grabado toda esa música con mucho cariño para Milca.  Además me dijo que cuando tuviera algo nuevo me lo enviaba enseguida.  ¡Qué buenas son mis amigas!

Ahora es a mí a la que tienen que tocar en el hombro para que escuche cuando la llaman. Ahora soy yo la que tarareo una canción que nadie más escucha… Ahora mi alma se eleva en adoración muchas horas al día y los muchos quehaceres no me cansan… Ahora practico todo el día para cuando llegue el glorioso día que pueda unir mi voz al coro de los salvados. Imagino cuando estaremos todos igualmente sentados cerca del trono desde donde adoraremos y podremos contemplar de muy cerca el amado rostro de nuestro Salvador. Imagino cómo disfrutaremos de Su amor, sentados a la misma mesa con Él. Todos igualmente amados, todos sus favoritos… sus hijos, cantándole al Cordero de gloria, y recordando la más perfecta historia de amor jamás vivida…

¿Qué les parece a los amigos, lo que me ha dejado este mes del amor?

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Influencia Salvadora

18. febrero 2010

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LICCY valentine logo Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de la nación maligna y perversa, entre los cuales resplandecéis como luminares en el mundo (Filipenses 2:15)

Lord Peterborough, un escéptico, pasó la noche en casa de Fénelon, un cristiano muy ferviente.  Al día siguiente muy de mañana, apresuró su salida alegando:  “Si paso otra noche con este hombre, me haré cristiano por más que me resista”.

Es cierto que vivimos en medio de una “nación maligna y perversa”, como dijo el apóstol Pablo a los filipenses, y el mal tiene una terrible influencia.  Pero es cierto también que una vida santa tiene un poder irresistible. Así es que para tener una influencia salvadora en nuestro entorno, necesitamos buscar la santidad.  El Apóstol dijo que ellos resplandecían como luminares en el mundo, en medio de aquella nación maligna. 

En el tiempo que estamos, para persuadir no bastan las palabras, es necesario vivir bien para poder influir de una manera bienhechora en nuestros hijos; en el cónyuge inconverso; en los compañeros de trabajo, en los amigos o simplemente en cualquiera que trate con nosotros.

Alguien dijo que “al revelar en nuestra propia vida el carácter de Cristo, cooperamos con Él en la obra de salvar almas”.  No sabemos qué resultados traerá un día, una hora, un momento…  Por eso, no comencemos el día sin encomendar nuestros caminos al Padre celestial, para que sea Él quien influya en nuestras palabras y en nuestras acciones.  Es de la única forma que podremos llegar a ser “ irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa”.  Que este sea nuestro lema:  Quiero tener una influencia salvadora, que todo el que se acerque a mí sea, al irse, una persona mejor.

Queridos amigos, quiero pedirles que si recuerdan algún ejemplo de una  buena influencia  en alguno de los personajes bíblicos, lo escriban en un comentario para bendición de todos.

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Recomendación Apostólica

9. febrero 2010

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El Amor

7. febrero 2010

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El Amor

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Pureza

25. enero 2010

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“¿Qué sucedería si nuestra alma se tornara visible de repente y hubiese de avanzar en medio de sus hermanas reunidas.  Despojada de sus velos, pero cargada de sus pensamientos más secretos.  Y arrastrando los actos más misteriosos de su vida que antes no se traslucían ni se expresaban?”  – Linck
Un corazón puro es indispensable para poder ver a Dios: “¿Quién subirá al monte de Jehová….?  y ¿quién estará en el lugar de su santidad? El limpio de manos y puro de corazón”.  “Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios”.
Cinco minutos que dejemos divagar nuestra mente en pensamientos impuros.  Son cinco minutos que malgastamos en pecado y en perjuicio de nuestra mente.  Claro que no somos responsables de cualquier tipo de pensamiento que nos asalte.  Pero sí lo somos si lo albergamos.  Y Cristo lo enseñó de una manera clara, que a la vista de Dios un pensamiento impuro equivale a un acto impuro.
Mejor será que “cautivemos todo intento a la obediencia de Cristo” y que no vivamos engañados.  Que los demás no puedan ver dentro de nuestra alma no nos absuelve.  “Yo os ruego que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” -pedía el apóstol Pedro.  Y Pablo amonestaba a Timoteo: “Consérvate en limpieza”.
Si quieres ver a Dios y salvar tu alma, no te descuides.  Gobierna tus pensamientos y tus acciones y rechaza todo pensamiento contrario a la pureza. Que este sea nuestro anhelo “Ser hoy mejor que ayer. Mañana mejor que hoy.  Este es el gran objeto de la vida”.

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Algo acerca del Amor.

24. enero 2010

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El primer y grande mandamiento y por lo tanto nuestro primer deber es amar a Dios con todo el corazón, con todas las fuerzas y con todo el entendimiento.  El segundo deber, amar al prójimo como a nosotros mismos.
A todos nos gusta que nos amen, hasta a Cristo, quien dijo de María Magdalena: “Sus muchos pecados le son perdonados porque amó mucho”.  Ella logró su justificación por el gran amor que sintió por el Hijo de Dios.  ¡Qué sublime recompensa!  Y aun está en vigor, porque nuestro Salvador dijo:  “El que me ama será amado de mi Padre.  Y Yo le amaré y me manifestaré a él”.
Ser amado es un gran privilegio.  Y una forma de demostrar nuestro amor a nuestros semejantes es hacernos dignos del amor de ellos.  Luchar contra todas las cosas que impidan que los demás nos amen;  cosas como el orgullo, la envidia, el egoísmo, la descortesía y la deshonra.  Amando a todos con un amor puro y desinteresado. Como dijo el poeta: “Ama hasta que tu espíritu se convierta todo en luz, como una estrella”.  Trabajando por la felicidad de los otros.  Respetando la dignidad de todos, hasta  la de los caídos.  Y así respaldados con una vida amorosa, hablaremos a todos (aun sin palabras) del gran amor de Dios.
El pensador decía: “No permitáis que el corazón de quienes os acompañan en la vida se agoste por falta de bondad y simpatía de vuestra parte”.   Aprecia al que te acompaña en la vida, desde el fondo de tu corazón.  Ámalo y hazte amar.   Perfecciónate en el amor, quizás al principio no te parezca fácil, pero cuando puedas elevarte por encima de tus miserias humanas y pruebes la dulzura infinita de parecerte a Dios, entonces querrás vivir siempre así y comenzarás de veras a vivir la vida cristiana.

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No Se Dormirá el Que Te Guarda…

6. enero 2010

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 Mi Logo ¡Pobres criaturas humanas, vivimos asediados de temores!  Tememos al tiempo, a las enfermedades, a la miseria, al dolor, a la muerte… y a veces a la vida misma.  Hay quienes temen al trueno, al relámpago, a las sombras, a los malos espíritus, y a un sin número de supersticiones.  Además no hay que ser supersticioso para tener temores, porque la crueldad que hay por donde quiera que miramos nos deja paralizados..

¿Qué hacer?  No podemos arrancarnos los temores como si fueran una mala hierba, porque es algo inherente a nosotros, pero ¿permitiremos que nos dominen?  ¿Dejaremos que esos temores nos controlen? ¡No!  Cuando sientas temor, recuerda:  “No se Dormirá el que te Guarda”.

Una madre y su hijita se preparaban una noche para acostarse.  La niña sentía miedo de la oscuridad y estaba atemorizada.  Cuando las luces se apagaron vio la luna por la ventana y le dijo a su madre:

-Mamá, quiero que me digas  ¿será la luna la luz de Dios?  La madre le contestó:

-Sí hijita.  La niñita volvió a preguntarle:

-Y ¿apagará Dios su luz para dormir?  Esta vez la madre puso la mano sobre su cabecita y le dijo:

-No hija mía, Dios nunca se queda dormido. 

Estas palabras despertaron la fe de su corazón infantil y dijo:

-Pues si Dios está despierto, no tengo miedo.

Canta este hermoso Salmo 121 y que tu alma, confiada en el que hizo los cielos y la tierra, repose como una criatura inocente, segura de que “El guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre”.

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Un Año Más Se Va…

31. diciembre 2009

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Mi Logo Cuando llega esta fecha, casi todos decimos asombrados:  “¡Cómo pasa el tiempo!”  Pero la realidad es que somos nosotros los que pasamos.  Por eso alguien ha dicho que es gran sabiduría pensar cada día que ese podría ser el último y  tener muy presente que estamos aquí de paso, porque un día vamos a morir.  Esa es una forma sabia de vivir, porque así valoramos cada minuto, reconociendo que la vida es breve e incierta. 

Así cuando nos levantemos cada mañana agradeceremos el tener la oportunidad de escribir una página más en el libro de nuestra vida y trataremos de que sea cada vez más hermosa, sin borrones ni manchas.  Entenderemos que cada momento que le dediquemos a la ira, los celos, el egoísmo o la envidia, serán momentos lastimosamente desperdiciados. image

Mediremos la vida en buenas acciones y en sentimientos de amor y de bondad, más que en años o estaciones, porque nos importará más vivir bien que vivir mucho. Y esas buenas acciones no serán sólo para unos pocos, sino para todos, comenzando por los que están con nosotros, porque, como dijo un gran escritor, “es dudosa la caridad que extiende la mano para ayudar a los lejanos pobres”.

Esta noche, al despedir el año que se va, vamos a abrazar un poco más fuerte, por un poco más de tiempo a nuestros seres queridos; a los que están a nuestro lado.  Así agradeceremos a Dios por ellos, el mayor regalo, y no le pediremos nada, sólo quizás un día más, para ser mejores…

 

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