La Contaminación Más Peligrosa

15. marzo 2009

Hace Muchos años que se viene hablando de la contaminación del ambiente.  Los científicos opinan que es uno de los problemas más serios que afectan a nuestro mundo, pues a medida que aumenta el poder del hombre sobre la naturaleza, el ambiente que lo rodea se deteriora cada vez más.  Se dice que el planeta ha cambiado la estructura natural de su atmósfera en estos últimos años, más que en todo el tiempo que tiene de existencia.  Así es que uno de los retos más importantes a los que se enfrenta la humanidad, -según ellos- es la conservación del ambiente.

Actualmente hay entidades que se dedican a informarnos acerca de cómo cuidar el ambiente y llegan a hacer grandes sacrificios negándose a vivir una vida más cómoda y fácil, para cuidar este planeta en que vivimos.

Pero los cristianos sabemos que el hombre, por más que intente cuidar del planeta, no podrá aplazar el cumplimiento de la profecía, y que un día todo esto perecerá.  La preocupación nuestra debe ser por la de una contaminación aun más temible, a la que la mayoría no le presta atención y es la contaminación de la mente y el espíritu.  La contaminación del ambiente nos podría llevar a la muerte física.  Pero la otra, nos llevaría a la muerte espiritual, y eso tendría consecuencias eternas.

¡Qué horror nos causa pensar que alguien pueda manosear el cuerpo de nuestros hijos!  ¿Y qué de sus mentes?  Están expuestas a diario al más terrible contagio moral de todos los tiempos, y lo más preocupante es que no tienen que salir fuera de sus hogares para contaminarse.

Conociendo la situación del mundo actual, en donde a lo malo se llama bueno y natural, creo que el reto más difícil al que nos enfrentamos es conservar nuestra mente libre de corrupción.    ¿Cómo librarnos de la contaminación moral?  Desde hace miles y miles de años el Salmista encontró una fórmula, que aún hoy no ha perdido actualidad. “Crea en mí, ¡oh Dios!, un corazón limpio”. 

Una de las cosas más importantes que debemos hacer es proteger nuestra mente para nuestro propio bien, el de nuestra familia y todo nuestro entorno.  Limpiemos la atmósfera que nos rodea hablando de lo bueno: “Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación…”  No deshonremos a Dios mirando cosas que contaminen nuestro hogar, “Aparta mis ojos, que no vean la vanidad”.

Una defensa poderosa para mantenernos libres de contaminación es la lectura de la Palabra de Dios. “Las cuales –decía Pablo a Timoteo- te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús”.

Y el mismo Apóstol nos da la clave para mantener la mente limpia, libre de contaminación: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre.  Si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad”.

 

 

3 Comentarios en 'La Contaminación Más Peligrosa'

  1. Merari Dijo 16. marzo 2009 : 2:27 AM:

    Querida Liccy,
    Tu escrito es una bendición, gracias por compartir este tema de tanta importancia para nosotros.
    Te quiero

  2. Grisel Dijo 18. marzo 2009 : 11:33 PM:

    Liccy gracias,
    Por ayudarnos tanto con tus bellos escritos son de grande bendición a nuestra vida. Que Dios te siga usando como un instrumento fino para su gloria.
    Te quiero

  3. Liccy Dijo 19. marzo 2009 : 10:19 PM:

    Gracias Griselita,
    Ya estaba extrañando que estabas muy silenciosa. Envíanos más versitos que nos gustaron mucho.

Enviar Comentario