Es Tiempo de Buscar el Reino de Dios…
31. marzo 2010
Abril es el cuarto mes del año. Según la enciclopedia, los romanos dieron a este mes el nombre de Aprilis, derivado de aperire, verbo latino que significa abrir.
Ya empiezan a abrirse los renuevos y las flores, pues estamos en plena Primavera. Junto al despertar de la naturaleza, el corazón de Eric, uno de mis hijos, se abrió para buscar al Señor; su alma, acorde con el ambiente, floreció llena de anhelos santos, y Dios, cumpliendo Su promesa, lo bendijo. Este es el mensaje:
Atención pueblo mío, alerta juventud. Los días son cortos, ¿no lo veis? Un arma de entretenimiento poderosa mi enemigo está usando. Despierten, no más vacilación. Buscad el reino de Dios y Su justicia, y yo añadiré lo demás.
Eric, sé vigilante, mi fortaleza en ti para vencer. Cuidado con el descuido, cuidado con el entretenimiento. Haz uso de mi unción.
Qué misericordioso es nuestro Dios. Cuánto nos maravilla Su gracia y Su amor, “¿Quién como Jehová nuestro Dios, que se humilla a mirar en el cielo y en la tierra?”
¿No nos parece verle inclinándose para mirar a sus hijos pidiéndonos que no estemos entretenidos, que busquemos Su reino, que el tiempo es corto? Y para que no tengamos temor, prometiéndonos… “…Yo añadiré lo demás”.
Ojalá que El con ese amor y esa gracia infinita, abra nuestro entendimiento para que prestemos atención al mensaje y que estemos alerta. Que jóvenes o viejos entendamos que el enemigo acecha y quiere que estemos entretenidos en pasatiempos o en las luchas de esta vida para que perdamos nuestra alma. No podemos permanecer neutrales en nuestra vida espiritual, o servimos al Dios de los ejércitos o somos esclavos de Satanás, y es hora de decidir: Es Tiempo de Buscar a Dios.
Esta primera semana del mes de Abril, estaremos orando más que de costumbre. Es semana especial de oración. Aprovechemos todos este tiempo para arreglar nuestras cuentas con Dios. Que estos días de oración sean todo un triunfo espiritual en nuestra vida, porque Es Tiempo de Buscar el Reino de Dios y Su justicia.
¡Maravilloso Jesús!
29. marzo 2010
Cuando hemos sentido muy pesada la carga, nos ha invitado:
“Deposítala sobre mí. Yo te haré descansar”.
Cuando nos ha atormentado la duda, mostrándonos sus heridas ha tomado nuestra mano y la ha metido en Su costado…
“No seas incrédulo, sino fiel”.
Cuando hemos fallado y todos nos acusan. Él con una mirada de infinito amor…
“No te condeno –ha dicho- vete y no peques más”.
Cuando nos hemos estado hundiendo, ha alargado Su mano para sostenernos, interrogando…
¿Por qué dudaste?
Cuando el alma nuestra ha estado hambrienta y sedienta, nos ha dado de Su pan y nos ha ofrecido de Su agua de vida:
“A todos los sedientos, venid a las aguas. Venid, comprad, comed sin dinero y sin precio vino y leche”.
Cuando hemos tocado Su manto, ha salido de El virtud para sanarnos.
“Sea hecho contigo como quieres”
Cuando hemos llorado de arrepentimiento, nos ha llenado de consolación:
“Tus pecados te son perdonados”.
Cuando nos hemos negado a nosotros mismos, para seguirle, ha prometido:
“Voy a prepararte un lugar”.
Cuando hemos tenido estas experiencias con El, tenemos que exclamar:
¡Maravilloso Jesús!
El Progreso del Peregrino -Por Juan Bunyan
9. marzo 2010
Como les prometí y por el voto de “la mayoría” que querían leer El Progreso Del Peregrino. Comenzaré a publicarlo, pero antes quiero dar a conocer a grandes rasgos,
LA VIDA DE JUAN BUNYAN
JUAN BUNYAN, hijo de un calderero, nació en Elstow., cerca de Bedford, el año 1628, en una época en la cual prevalecían las malas costumbres por todo el país de Inglaterra. Su educación fue la que los pobres podían dar a sus hijos en aquellos días. Asistió a la escuela primaria, y aprendió a leer y escribir; pero era un muchacho desaplicado, y muy pocos de su edad le aventajaban en maldecir, jurar,mentir y blasfemar. En sus días juveniles el terror era lo único que parecía tener alguna fuerza para sujetarle. Durante el día tenía frecuentes y tenebrosos presentimientos de la ira venidera, y de noche le sobresaltaban sueños horribles. Su imaginación concebía apariciones de malos espíritus que venían a llevárselo consigo, o le hacía pensar que había llegado el último día con todas sus terribles realidades.
Tales eran los temores de su juventud. Conforme fue creciendo se fue endureciendo su conciencia, sin que bastaran a despertarle ni a conmoverle los extraordinarios y providenciales acontecimientos que le ocurrieron. Dos veces estuvo a punto de morir ahogado. Durante la guerra civil fue obligado a servir en el ejército. En una ocasión, un compañero suyo que había pedido y obtenido permiso para sustituirle en una guardia, recibió un tiro en la cabeza y murió en aquel puesto.
Su matrimonio ejerció cierta influencia en su porvenir. La joven que tomó por esposa era muy pobre, y lo más valioso que tenía eran dos libros que su padre,hombre muy piadoso, le había dejado: El camino sencillo al cielo y la práctica de la piedad. La señora Bunyan leía con frecuencia estos libros en compañía de su marido, y le refería la vida santa que su padre había llevado. El resultado fue que Bunyan sintió un vivo deseo de reformarse, y así lo hizo; pero solamente en lo exterior. Su corazón no experimentó cambio alguno, y su vida siguió por el mismo camino de pecado que hasta entonces había seguido.