De Nuestro Anecdotario…

16. octubre 2009

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jardin¿Cómo está tu jardín?

          Aquella propiedad estaba abandonada, el patio era un terreno polvoriento, rocoso e inhospitalario.  Los vecinos ya lo usaban como camino porque les resultaba más fácil pasar por allí hacia sus casas.  Cuando me enteré que aquel matrimonio, gente especial y ancianos ya, iban a vivir allí, pensé que, por más que lo arreglaran, no encajarían nunca en aquel sitio.

          Pronto descubrí que estaba equivocada.  Es increíble la transformación que puede hacer el buen gusto, la dedicación, el amor, el cuidado de manos expertas y, por supuesto, el sacrificio.  Poco a poco, Flore y Mirta hicieron de la casa un hogar bellísimo y acogedor, pero lo que me dejó sin aliento fue el jardín.

          El día que entré a verlo (me invitaron a una deliciosa cena) no podía dar crédito a mis ojos.  Adonde quiera que miraba había preciosas plantas, enredaderas, flores multicolores… ¡qué belleza!  ¡Qué ambiente tan refrescante de perfumes, sombra y variedad de plantas hermosas…!  Bien valió el sacrificio.

          Y pensé en el jardín interior, en el jardín del alma, que cuando es cuidado con esmero y dedicación, sucede lo mismo, adonde quiera que vayamos, nos rodearemos de un ambiente encantador.

          ¿Cómo está tu jardín interior?  Si tiene abrojos o mala hierba, no te desanimes.  ¡Manos a la obra!  La edad no es excusa, ni lo árido del terreno.  Con esfuerzo y dedicación puedes hacer que allí florezcan bellos capullos de amor y de perdón. ¿No es eso maravilloso?  En ese terreno que ahora está árido, pueden nacer bellas enredaderas de oración y de alabanzas, junto a frondosos árboles de fe que te protegerán de las inclemencias de la vida y pasarás con victoria en medio de las pruebas.  Sí amigos esforcémonos por atender nuestro jardín para que florezca.  Vale la pena.

 

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros