SUBLIME COMPAÑÍA

22. septiembre 2009

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encompaniadediosCuando somos pequeños, sentimos una gran necesidad de estar acompañados por los nuestros.  Que los padres y hermanos estén en el hogar nos causa una dicha completa.  Después ya mayorcitos, la compañía de los amigos nos llena de satisfacción, y para qué decir de cuando nos enamoramos…  Pero, por más que nos sintamos bien junto a los padres, hermanos, amigos o la persona amada, nuestra alma tiene necesidades hondas que ningún ser humano puede llenar.

Podemos tener padres muy amorosos; hermanos comprensivos y cariñosos; una esposa dulce y tierna o un esposo enamorado, atento y afable.  Pero si no tenemos a Dios, el alma está vacía y se siente sola, llena de incertidumbres, dudas y profundas amarguras.

Un poeta mexicano, nos lo dice en versos, como sólo un poeta puede hacerlo…

 

Sublime Compañía

 

“Entre el polvo de mi sendero abrupto y solitario apareció

-no sé cuándo ni cómo-

Y silenciosamente se colocó a mi vera.

No supe que era Él, mas yo sentía más firme ahora el báculo,

Más fuerte y más ligero el pie;

Más puro el aire, más ancho el horizonte

Y menos fatigosa la jornada.

Y empecé a ver que el polvo del camino

Se me iba haciendo polvo de oro

Al sol de aquella Su Presencia misteriosa,

Y a sentir que cautivo iba quedando

del dulce Compañero, mi albedrío.

Y que empezaba a arder mi corazón…

Así fue, ¿cuándo y cómo?  No lo sé,

Pero un día,

Tuve yo un Compañero en mi camino,

¡Y era Él!

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros

MAS DESPACIO

21. septiembre 2009

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despacio

Hace un tiempo me enviaron un poema que escribió una niña que estaba a punto de morir de leucemia.   El poema se titula: “Danza Despacio”.  Entre otras cosas, dice: “No dances tan rápido, la vida es corta y la música no durará…  Cuando preguntas: ¿Cómo estás?  ¿Te detienes a escuchar la respuesta?… ¿No le has dicho alguna vez a tu hijo: “Lo haremos mañana” y en tu apuro no has visto su pena?… 

¿Has dejado alguna bella amistad morir porque nunca tuviste tiempo para llamar y decir: ¡Hola!…? 

Ve más despacio.  Cuando corres mucho para llegar a un lugar te pierdes la mitad del regocijo del viaje…  Cuando pasas todo el día apurado y preocupado, es como si hubieras tirado a la basura un regalo sin abrir.  La vida no es una competencia.  Tómala despacio, escucha la música antes que se acabe…”

Estas palabras cobran más sentido cuando sabemos que brotaron de una joven vida que estaba por terminar.  Ojalá pudiéramos prestarle atención e ir más despacio para que podamos sacar el mejor provecho de nuestro corto viaje y que los que tengan la suerte de acompañarnos o de encontrarse en alguna estación con nosotros, sean también bendecidos.

Si miramos cada nuevo día como un regalo de Dios y lo recibimos con acciones de gracias, nos elevaremos sobre nuestra carga.  Daremos la bienvenida a las luchas como nuevos retos por vencer, sonriendo, sin murmurar, sin apuros; prestando atención a la música celestial que está acallada, en el alma; saturándonos de alabanzas y oración.  Entonces entenderemos que por más que nos afanemos “no podremos añadir a nuestra estatura, un codo”.  Y descansaremos, con humildad en Aquel que es el dueño del tiempo y que dijo: “Estaos quedos y conoced que Yo soy Dios”.

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros

De Nuestro Anecdotario…

8. septiembre 2009

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la-voluntad-de-dios1Seguiremos haciendo la voluntad de Dios

En el versículo del día de hoy en el Rincón de Amistad, el Salmista pide: “Enséñame a hacer tu voluntad porque Tú eres mi Dios…” 

Y recordé que hace algunos años, unos publicistas hicieron un reportaje acerca de nuestra Iglesia sacando a la luz las partes que ellos veían “oscuras”.  Lo leí y no sé qué expresión vería mi hijo en mi rostro, que me dijo resueltamente tratando de animarme:

-Mami, no importa lo que ellos digan, nosotros seguiremos haciendo la voluntad de Dios.

          Sus palabras me asombraron, porque él tenía sólo siete años de edad, pero me llenaron de ánimo, pensando: “Seguiremos haciendo la santa voluntad de Dios y aceptándola aun cuando no todo nos vaya bien, porque le amamos y le conocemos y porque tenemos fe en Él y en sus santas promesas”.

          Entonces le dije:

          -Sí hijito, no importa lo que el mundo diga, o cómo nos juzgue; ni que algunos se aparten de la senda, o que otros se cansen.  Nosotros seguiremos haciendo la voluntad de Dios.

          El apóstol Juan dijo: “El que dice: Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y no hay verdad en él”.  Una prueba irrefutable de que Dios mora en nosotros es cuando tratamos de que nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y nuestras acciones estén en armonía con la santa voluntad de Dios.

          Unámonos al Salmista en esta sabia petición: “Enséñame a hacer tu voluntad”

        

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros

De Nuestro Anecdotario…

6. septiembre 2009

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la-bibliaEl Libro Robado

       

Un ladrón se introdujo cierta noche en una casa.  Al oír un ruido corrió rápidamente a esconderse debajo de una cama.  Se sintió espantado cuando vio que todos los miembros de la familia se reunían en la habitación en que él estaba escondido.  El padre de la familia se sentó precisamente sobre esa cama, tomó un libro y leyó una página del mismo a su esposa y a sus hijos.  ¡Eran palabras tan hermosas!  Nunca el ladrón había oído cosa semejante. 

         Terminada la lectura, toda la familia se pone de rodillas para orar.  El padre se dirige a Dios como su amigo.  “¿Cómo puede alguien hablar con Dios con tanta confianza?”  Pensaba el ladrón.

         Luego la familia se retiran cada uno a su habitación y se duermen.  El intruso entonces sale cuidadosamente sin llevarse nada más que el misterioso libro:  la Biblia.  A medida que va leyendo queda convencido de que el secreto de la verdadera dicha está contenido en este libro, hasta que después de haber transcurrido algunos meses, nuestro ladrón se acerca a Dios y confiesa sus pecados.  Trae de vuelta la preciosa Biblia a sus propietarios, y les cuenta su historia.  Entonces en la misma habitación, de rodillas, el padre de la familia y el ladrón agradecen al Señor por haber hecho de ellos hermanos en Cristo Jesús.

         Cuán importante es que no descuidemos ni un solo día el altar familiar; el reunirnos con los nuestros para la oración y la lectura del libro más maravilloso que jamás haya existido y que por la gracia de Dios tenemos en nuestro poder.  Dios hace milagros a través de su palabra, aunque algunos no los vean, y aunque quizás para nosotros mismos a veces pasen desapercibidos…  Comencemos hoy el altar familiar en cualquier lugar de la casa que elijamos y sí vamos a ver milagros… 

 

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros