Por Nada Estéis Afanosos

30. julio 2009

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El Departamento de Salud de los Estados Unidos, viendo que la mayoría de los seres humanos somos víctimas de la ansiedad, hizo esta aclaración: “…Hasta donde se sabe, ninguna ave ha tratado de construir más nidos que sus vecinos. Ninguna zorra se ha irritado porque sólo ha tenido una guarida donde esconderse.  Ninguna ardilla se ha muerto de ansiedad al pensar en los rigores del invierno.  Ningún perro ha perdido su sueño pensando en que no tenía huesos para los días que están por delante…” 

La aclaración es un poco jocosa, pero nos recuerda las palabras de nuestro Salvador: “Por nada estéis afanosos”, y “mirad las aves, no siembran ni siegan, ni allegan en alfolíes y vuestro Padre celestial las alimenta”.

Es triste entender que no sólo nos preocupamos por lo que nos traerá el mañana, sino que también nos afanamos porque siempre queremos tener más y mejor.  Si la vida no se nos presenta de la forma que deseamos nos llenamos de angustia y ansiedad. 

El apóstol Pablo encontró el secreto para vivir contento y tranquilo en cualquier circunstancia, su consejo a Timoteo fue: “…Porque nada hemos traído á este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y con qué cubrirnos, seamos contentos con esto.

Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias locas y dañosas, que hunden á los hombres en perdición y muerte. Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

           Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe y echa mano de la vida eterna…”

          ¡Qué beneficiosos consejos nos ofrece Dios en su Palabra!  “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque Él dijo: “No te desampararé ni te dejaré”.  Entonces amigos queridos, sigamos la recomendación apostólica para que nos vaya bien:   Por Nada Estéis Afanosos.

 

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros

De Nuestro Anecdotario…

14. julio 2009

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           una-cartaCuando leí el comentario de Judith en el capítulo de hoy del libro Corazón, recordé que  una tarde cuando recogí a Eric, mi hijo mayor, de la escuela, me entregó una carta que me enviaba la maestra.  Él estaba en noveno grado.  Mi reacción fue de sobresalto, ¿qué estaría pasando…?  Pero la carta me llenó de regocijo y gratitud hacia Dios por mi hijo. Tanto me gustó que todavía la conservo.

            La maestra decía entre otras cosas, que para ella era un gusto escribirme porque Dios me había bendecido con un hijo especial; decía –de manera jocosa- que ella con gusto lo hubiera clonado para llenar el aula con muchos alumnos como él.  Sentimos, su padre y yo, tanta satisfacción que le mostrábamos la carta a todos los familiares y amigos que nos visitaban, haciéndoles partícipes de nuestro gozo.

            De la misma manera que sentimos alegría por el buen testimonio de un hijo, el mal comportamiento de alguno de ellos nos causa una angustia indescriptible…

            Recordemos que nuestro Dios nos ama como a hijos.  ¡Cuánta alegría y fiesta hay en el cielo por un pecador que se arrepiente!  Pero qué dolor sentirá nuestro Padre celestial cuando nuestras malas obras nos apartan de Él.

            Esforcémonos siempre con una conducta cristiana que testifique que somos hijos de Dios;  que nuestra vida sea motivo de gozo en el cielo y sintamos sobre nosotros la dulce mirada de aprobación de nuestro Padre celestial. Y que podamos repetir con confianza, como nuestro Salvador:  “No me ha dejado solo el Padre, porque yo lo que a El agrada hago siempre”.

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros

De Nuestro Anecdotario…

12. julio 2009

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cesta-de-panDurante un tiempo de mucha hambre en Francia, cierto hombre rico invitó a veinte niños pobres del pueblo a su casa, y les dijo:  “En este cesto hay un pan para cada uno; venid cada día y habrá lo mismo hasta que Dios nos depare mejores tiempos”.  Los niños se lanzaron sobre la cesta luchando para atrapar cada uno la rebanada mayor.  Una modesta niñita llamada Francisca, se mantuvo aparte contentándose con el pan más pequeño que quedó.

         El día siguiente ocurrió la misma escena, y la niña quedó con un pan que era tan sólo la mitad de los otros.  Pero cuando llegó a su casa, al cortarlo encontraron algunas brillantes monedas de plata.  La madre, alarmada, dijo:  “Devuelve el dinero, pues sin duda ha caído en la masa de harina por casualidad”. 

Así lo hizo la niña, pero el caballero le dijo:  “No, no fue casualidad.  Yo ordené meter las monedas en el pan más pequeño para recompensar tu modesta conducta”.  Y añadió:  “Hijita mía, la persona que prefiere contentarse con el pan más pequeño antes que pelear por el mayor, recibirá siempre bendiciones de Dios más valiosas que las pocas monedas encerradas en tu pan”.

Queridos amigos, me gustaría que comentaran con nosotros qué piensan de la actitud de esta pequeña.  ¿Se han visto en una situación semejante?  ¿Han tenido alguna vez que hacer una larga fila para conseguir un plato de comida?  ¿Se han desesperado?  ¿Han tratado de ser los primeros?  ¿Cómo ha sido tu actitud?  No tengas temor de comentar y contarnos… estamos entre amigos.   

 

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros

De Nuestro Anecdotario…

10. julio 2009

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superacion

Cuando mi hijo Dennis estaba en cuarto grado, la maestra le regaló una bolsita con un palillo de dientes, una liga, una curita, un lápiz, una goma de borrar, un chicle, un besito de chocolate y una bolsita de té.  Tenía también una nota que decía:

            -El palillo de dientes es para que recuerdes que debes extraer de la vida de los otros lo bueno.

            -La liga es para que recuerdes que debes ser flexible.  Las cosas no siempre saldrán como tú quisieras, pero aun así pueden salir bien.

            -La curita es para que recuerdes que debes tratar de sanar heridas, las tuyas propias o las de los otros.

            -El lápiz, para que recuerdes hacer una lista de las bendiciones de cada día.

            -La goma de borrar, para que recuerdes que todos cometemos errores alguna vez, pero que pueden borrarse con arrepentimiento y con buenas acciones.

            -El chicle para que recuerdes que cuando te pegas a algo con tenacidad, puedes lograrlo.

-El besito, para que recuerdes que todos necesitamos besos y abrazos todos los días.

            -La bolsita de té para que recuerdes que debes relajarte diariamente y reflexionar en las cosas positivas de tu vida.

            Cuando vemos algo así pensamos que son pequeñeces.  Qué son cosas para niños, pero la realidad es que de esas pequeñeces se forma la perfección.  Yo creo que él comprende mejor ahora estas cosas, -y quizás las necesita más- que cuando se las dieron.

            Recordemos la sabia recomendación: “Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Adueñémonos de ese espíritu de superación que nos dará la victoria.

¬ Publicado por LF en El Rincón de los Libros