David Copperfield
14. agosto 2010
Charles Dickens
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DAVID COPPERFIELD
PREFACIO
Difícilmente podré alejarme lo bastante de este libro, todavía en las primeras emociones
de haberlo terminado, para considerarlo con la frialdad que un encabezamiento así requiere.
Mi interés está en él tan reciente y tan fuerte y mis sentimientos tan divididos
entre la alegría y la pena (alegría por haber dado fin a mi tarea, pena por separarme de
tantos compañeros), que corro el riesgo de aburrir al lector, a quien ya quiero, con
confidencias personales y emociones íntimas.
Además, todo lo que pudiera decir sobre esta historia, con cualquier propósito, ya he
tratado de decirlo en ella.
La Dama de las Camelias
7. agosto 2010
Alejandro Dumas
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La Dama de las Camelias
I
A mi juicio, no se pueden crear personajes sino después de haber estudiado mucho a los hombres, como
no se puede hablar una lengua sino a condición de haberla aprendido seriamente.
Como no he llegado aún a la edad de inventar, me limito a relatar.
Exhorto, pues, al lector a que se convenza de la realidad de esta historia, cuyos personajes, a excepción
de la heroína, viven todos aún.
Por otra parte, hay en París .testigos de la mayor parte de los hechos que aquí recojo, y que podrían
confirmarlos, si mi testimonio no bastara. Por una circunstancia particular sólo yo podía escribirlos, porque
sólo yo fui el confidente de los últimos detalles, sin los cuales hubiera sido imposible hacer un relato
interesante y completo.
La mujer del collar de terciopelo
7. agosto 2010
Alejandro Dumas
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La mujer del collar de terciopelo
(Mil y un fantasmas)
I. EL ARSENAL
El 4 de diciembre de 1846, mi navío se hallaba anclado en la bahía de Túnez desde la víspera; me desperté hacia
las cinco de la mañana con una de esas impresiones de profunda melancolía que ponen los ojos húmedos y el pecho
hinchado para todo un día. Esa impresión procedía de un sueño.
Salté al pie de mi catre, me puse un pantalón, subí al puente y miré al frente y a mi alrededor. Esperaba que el
maravilloso paisaje que se desarrollaba ante mi vista apartase mi espíritu de esa preocupación, más obstinada
precisamente porque tenía una causa menos real.
Cumbres Borrascosas
7. agosto 2010
Emily Brontë
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Cumbres Borrascosas
CAPÍTULO PRIMERO
He vuelto hace unos instantes de visitar a mi casero y ya se me figura que ese solitario vecino va a
inquietarme por más de una causa. En este bello país, que ningún misántropo hubiese podido encontrar más
agradable en toda Inglaterra, el señor Heathcliff y yo habríamos hecho una pareja ideal de compañeros.
Porque ese hombre me ha parecido extraordinario. Y eso que no mostró reparar en la espontánea simpatía
que me inspiró. Por el contrario, metió los dedos más profundamente en los bolsillos de su chaleco y sus
ojos desaparecieron entre sus párpados cuando me oyó pronunciar mi nombre y preguntarle:
-¿El señor Heathcliff?
Él asintió con la cabeza.
Alas Rotas
7. agosto 2010
GIBRÁN KHALIL GIBRÁN
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ALAS ROTAS (1912)
PREFACIO
Tenía yo dieciocho años de edad cuando el amor me abrió los ojos con sus mágicos rayos y
tocó mi espíritu por vez primera con sus dedos de hada, y Selma Karamy fue la primera mujer
que despertó mi espíritu con su belleza y me llevó al jardín de su hondo afecto, donde los días
pasan como sueños y las noches como bodas.
Selma Karamy fue la que me enseñó a rendir culto a la belleza con el ejemplo de su propia
hermosura y la que, con su cariño, me reveló el secreto del amor; fue ella la que cantó por vez
primera, para mí, la poesía de la vida verdadera.
Crimen y Castigo
6. agosto 2010
FIODOR DOSTOYEVSKI
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CRIMEN Y CASTIGO
PRIMERA PARTE
I
Una tarde extremadamente calurosa de principios de julio, un joven salió de la reducida habitación que tenía alquilada en la
callejuela de S… y, con paso lento e indeciso, se dirigió al puente K…
Había tenido la suerte de no encontrarse con su patrona en la escalera.
Su cuartucho se hallaba bajo el tejado de un gran edificio de cinco pisos y, más que una habitación, parecía una alacena. En cuanto
a la patrona, que le había alquilado el cuarto con servicio y pensión, ocupaba un departamento del piso de abajo; de modo que nuestro
joven, cada vez que salía, se veía obligado a pasar por delante de la puerta de la cocina, que daba a la escalera y estaba casi siempre
abierta de par en par. En esos momentos experimentaba invariablemente una sensación ingrata de vago temor, que le humillaba y daba
a su semblante una expresión sombría. Debía una cantidad considerable a la patrona y por eso temía encontrarse con ella. No es que
fuera un cobarde ni un hombre abatido por la vida. Por el contrario, se hallaba desde hacía algún tiempo en un estado de irritación, de
Madame Bovery
6. agosto 2010
Gustave Flaubert
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MADAME BOVERY
PRIMERA PARTE
CAPÎTULO PRIMERO
Estábamos en la sala de estudio cuando entró el director,
Es eguido de un «novato» con atuendo pueblerino y de un celador cargado con un gran
pupitre. Los que dormitaban se despertaron, y todos se fueron poniendo de pie como si
los hubieran sorprendido en su trabajo.
El director nos hizo seña de que volviéramos a sentarnos; luego, dirigiéndose al
prefecto de estudios, le dijo a media voz:
-Señor Roger, aquí tiene un alumno que le recomiendo, entra en quinto. Si por su
aplicación y su conducta lo merece, pasará a la clase de los mayores, como corresponde a
su edad.
Ana Karenina
6. agosto 2010
León Tolstoi
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Ana Karenina
PRIMERA PARTE
I
Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para
sentirse desgraciada.
En casa de los Oblonsky andaba todo trastrocado. La esposa acababa de enterarse de que su marido
mantenía relaciones con la institutriz francesa y se había apresurado a declararle que no podía seguir
viviendo con él.
Semejante situación duraba ya tres días y era tan dolorosa para los esposos como para los demás
miembros de la familia. Todos, incluso los criados, sentían la íntima impresión de que aquella vida en
común no tenía ya sentido y que, incluso en una posada, se encuentran más unidos los huéspedes de lo que
ahora se sentían ellos entre sí.
El Conde de Montecristo
6. agosto 2010
Alejandro Dumas
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El Conde de Montecristo
PRIMERA PARTE
EL CASTILLO DE IF
Capítulo primero
Marsella. La llegada
El 24 de febrero de 1815, el vigía de Nuestra Señora de la Guarda dio la señal de que se hallaba a la
vista el bergantín El Faraón procedente de Esmirna, Trieste y Nápoles. Como suele hacerse en tales
casos, salió inmediatamente en su busca un práctico, que pasó por delante del castillo de If y subió a
El Tulipán Negro
6. agosto 2010
Alejandro Dumas
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El Tulipán Negro
1
I
Un Pueblo Agradecido
El 20 de agosto de 1672, la ciudad de La Haya, tan animada, tan blanca, tan coquetona que se diría
que todos los días son domingo, la ciudad de La Haya con su parque umbroso, con sus grandes árboles
inclinados sobre sus casas góticas, con los extensos espejos de sus canales en los que se reflejan sus
campanarios de cúpulas casi orientales; la ciudad de La Haya, la capital de las siete Provincias Unidas,
llenaba todas sus calles con una oleada negra y roja de ciudadanos apresurados, jadeantes, inquietos,
que corrían, cuchillo al cinto, mosquete al hombro o garrote en mano, hacia la Buytenhoff, formidable
prisión de la que aún se conservan hoy día las ventanas enrejadas y donde, desde la acusación de asesinato
formulada contra él por el cirujano Tyckelaer, languidecía Corneille de Witt, hermano del ex
gran pensionario de Holanda.